El hombre que pudo reinar

El hombre que pudo reinar

Por César Frías.

No tendría más de 12 años cuando vi por primera vez “El hombre que pudo reinar”. Desde mis ojos de niño, aquella historia tan exótica,  tan bien tensada por Houston y tan bien interpretada por el antiguo 007 y Michael Caine, era un espectáculo memorable.

Hay tres de momentos que cristalizaron en mi disco duro; el momento en el momento en el que, cuando los personajes parecían condenados a una muerte segura, a Connery le empiezan a considerar un dios, cuando el propio Connery empieza a creerse un mesías, y el momento alrededor del que gira éste articulo:

Sean Connery está considerado un dios y se cree intocable. Está encaprichado de una preciosa lugareña que le teme, convencida de su naturaleza divina. Contra los consejos de “Sancho” Caine, se niega a huir con las riquezas del reino y persiste en quedarse a gobernar a ése pueblo que le adora y en casarse con su particular Pocahontas.

En medio de la boda, al ir a besar a la chica, ésta le araña y Connery empieza a sangrar y la fe de los indígenas se desmorona tras un momento de estupor, y se ve forzado a intentar huir precipitadamente de la aldea.

El efecto “Halo” está estudiado desde hace años. Nuestro cerebro, ése verdadero lío de cables que tenemos dentro del cráneo, aplica un sesgo positivo al juzgar que favorece tanto a quien tiene una buena presencia física, como a quien nos es familiar, lo cual incluye a quien atesora una cierta fama. Cuando éste efecto se desvanece, quedan los huesos y la carne.

Esto lo estoy escribiendo a pocos metros de BIG, Willy Maas, Koolhas, De Meuron, Vasaal, Thorsen… y he comprobado en persona que, al menos aparentemente, son seres humanos. Casi todos, por cierto, son de la generación de mis padres… y el nuevo “Mago de Oz”, Bjarke Ingels, es bajito y tiene algún kilo de más. Con todo, cuando le di la tarjeta de nuestro modesto estudio, las manos me temblaban como a Rachmaninoff en el clímax de sus preludios.

Como era predecible, ninguno de ellos ha venido a hablar del cambio climático, si no a hablar de su libro. Los hay que lo han hecho con cierta desidia y con discursos sólidos… y luego ha estado Willy Maas que ha dado una lección de los límites a los que puede llegar el ingenio humano.

Cada vez que cambiaba de tema, empleaba la coletilla… What´s next? y su discurso se acercaba un pasito más a la locura… y los cientos de pupilas que le apuntaban, se dilataban un poco más antes las ideas de ése pequeño Ferrán Adriá. Un discurso motivador, con el que me sentí muy identificado, que nos dejó a todos con la sensación de estar muy lejos de él y con ganas llegar a la oficina cuanto antes para intentar hacerlo a nuestra manera.

Me quedo con los famosos de carne y hueso, mucho más pequeños que los gigantes de las revistas y con la seductora semilla plantada por Maas… What´s next?

IV INTERNATIONAL CONGRESS ARQUITECTURA

CAMBIO DE CLIMA architecture: CHANGE OF CLIMATE 29 de junio – 1 de julio 2016. Baluarte, Pamplona.