Estás muerto si crees que has llegado a los títulos de crédito…

Por César Frías

Cuando empecé a salir con amigos empezaban a poblar los bares unas enormes máquinas de videojuegos, en las que, si tenías la suficiente pericia, podías pasar entretenido la tarde del sábado por 5 duros. Yo era bastante torpe y me pasaba buena parte de la tarde viendo como jugaban los chicos que habían puesto la monedita en la pantalla tras de mí. Los juegos tipo “Arcade”, tenían siempre un argumento muy simple; una novia secuestrada a la que hay que rescatar, o una muerte que el héroe quiere vengar… y siempre empezaba siendo muy fáciles, para que hasta el jugador más torpe pasara un rato mínimo en la máquina y se “enganchara” al juego.

Pasado un rato matando a unos personajes de apariencia muy fiera pero con corazón de madre, aparecía un malo bastante más ducho en las artes marciales al que tenías que matar si querías “pasar de pantalla”. Me imagino que los juegos empezaron no siendo continuos por un tema de capacidad del hardware, pero es algo que quedó para la posteridad. Cada nivel, iba siendo más difícil, los enemigos más rápidos, más fuertes y resistentes y los jugadores tarde o temprano caían abatidos por el puñado de bytes del primitivo cerebro de silicio de la máquina. Sólo unos elegidos, lograban abatir al último monstruo y tenían el honor de ver la lista de programadores del juego.

Mi primer proyecto fue una vivienda unifamiliar para un amigo de la familia. Todavía no sé en qué estaba pensando el pobre hombre cuando hizo el encargo; supongo que en ayudarme, porque tuvo una paciencia infinita en el desarrollo del proyecto y de la obra. Cuando eres joven, la gente es muy comprensiva, tolera tus errores y te ayuda a progresar. En general accedes a obras de poco calado y para las cosas grandes o complejas, se llama a alguien con experiencia. No tengo claro si ésta fue mi primera pantalla… Podría haber sido la universidad, pero es como si fuese un juego diferente. Cuando completas tu primera obra, pasas de pantalla, porque empiezas a tener una idea del amasijo de documentación y condicionantes que supone un proyecto.

Ha llovido mucho y, en el camino, ha quedado el trabajo en dos estudios: trabajos, proyectos de bloques de viviendas, colegios, oficinas, la fundación de Suma y con ello el paso de “yo” al “nosotros”, un MBA, el paso al BIM, la crisis inmobiliaria, la de los 40, la creación de Morph, el paso de pequeña a mediana empresa… Cada paso ha costado un mundo, pero ha sido necesario y nos ha ayudado a ser mejores.

La última pantalla que hemos pasado ha sido la del aumento de nuestra base de clientes gracias a los concursos. Hemos sido invitados a varios concursos gracias a que el trabajo que hemos desarrollado durante la crisis. Los concursos han sido contra los mejores estudios de Madrid, lo cual nos ha exigido dar lo mejor de nosotros mismos y superarnos. Con el esfuerzo de todo el equipo, hemos logrado tener mucha suerte en estos concursos, y fidelizar a los nuevos y los antiguos clientes, lo cual nos ha llevado a crecer por encima de la capacidad de nuestras oficinas de calle Atocha y Doctor Castelo y dar el paso de mudarnos a una mayor y mejor preparada en calle O´donnell 34. 

Nuestras nuevas oficinas ocupan la 5ª planta entera del edificio, nos permitirán atender mejor a nuestros clientes al disponer de una gran sala de juntas, mejorar los procesos al juntar a todos nuestros especialistas en un mismo espacio de trabajo y dotar a nuestros equipos de espacios de reunión y colaboración equipados con la última tecnología, asegurar el desarrollo de nuestro personal al disponer de una gran sala de formación y nos permitirán crecer si tenemos la fortuna de seguir en la dinámica actual.

Es un momento para echar la vista atrás y ver todas las etapas que hemos quemado, en las que hemos adquirido competencias muy valiosas con el BIM al más alto nivel; para mirar al presente y darnos cuenta que con una plantilla de más de 50 personas, somos uno de los estudios más grandes de Madrid y uno de los que tienen una más sólida base de clientes… y para mirar al futuro con optimismo gracias a nuestra arquitectura, original y orientada al cliente, nuestra amplia y multidisciplinar plantilla, que aúna arquitectura e ingeniería, nuestros métodos de gestión por tareas, nuestra tecnología, que va desde el BIM, pasando por la realidad virtual, o nuestras apps a medida, hasta proyectos de I+D que verán la luz dentro de unos años. Yo siempre digo, que estamos empezando, porque creo que por lejos que llegues, esa es la forma de empezar una nueva etapa con humildad, autocrítica, optimismo y energía.
Hoy empezamos un nuevo nivel de este juego para niños mayores que es la arquitectura. Tenemos mucho que aprender, que innovar y que mejorar, y un sinfín de pantallas que pasar todavía, porque en este juego, el malo que aparece al final de cada nivel, es la versión actual de nosotros mismos. Tienes que aniquilar tus dogmas, que arriesgar, que reinventarte y renunciar a lo que crees que sabes, para poder evolucionar y como Sísifo, para volver a empezar de 0.

Cada paso es más complicado y cada evolución cuesta más que la anterior, y en el que estás muerto si crees que has llegado a los títulos de crédito.