Valle del Mena. ¡¡¡ABRACADABRA!!!!

La buena arquitectura, no dista mucho de la prestidigitación. Un edificio, además de ser sólido, eficiente y funcional, debe albergar en su ADN una idea; una idea que, al mostrarse a los ojos de nuestros clientes, debe dilatar sus pupilas y hacerles esbozar una media sonrisa. Todo el resto del camino, las miles de horas dedicadas a distribuir las viviendas, a calcular su estructura e instalaciones, a diseñar sus detalles… debe tener un solo objetivo: dejar que la idea crezca y desarrolle el edificio.

“Islas Estelas” presenta una volumetría rotunda y dinámica con dos bloques diferenciados, norte y sur, que se adaptan a la topografía y absorben el desnivel de la parcela donde se insertan.

En la calle principal de Valle de Mena, el conjunto aparece continuo y alineado, rompiendo sus esquinas a través  de la sucesión de llenos y vacíos, que fragmentan la idea de bloque compacto para abrirse al exterior mediante amplias terrazas. El resultado, una imagen de gran potencia que se resuelve mediante una operación de tres piezas diferenciadas que resaltan la horizontalidad del volumen que alberga las distintas viviendas, las cuales se han proyectado de acuerdo con los criterios que permiten obtener la calificación A para lograr la máxima eficiencia energética.

Por un lado, un gran zócalo negro de lamas de hormigón prefabricado hace de contacto con la calle y la parte más pública del proyecto. Se ubica estratégicamente los usos comunes, como el gimnasio o los jardines privados de la urbanización, en el espacio intermedio entre ambos bloques para aislar  los módulos del ruido y generar la privacidad deseada. Por otro, la culminación del volumen donde se alojan los áticos se define mediante una pieza oscura retranqueada que enfatiza de nuevo el cuerpo intermedio. Las terrazas funcionan como piezas que se retranquean y que aportan los interesantes contrastes en fachada para producir el movimiento necesario que diferencia el conjunto del resto de las edificaciones existentes.

“Islas Estelas”, ofrece un conjunto de líneas continuas que rompe sus esquinas a través de la sucesión de llenos y vacíos, con un contraste visual que aleja de la típica imagen de un bloque compacto.

En su interior, las viviendas se adaptan a una organización depurada y funcional. La banda húmeda central que aloja baños y aseos, diferencia y separa los dos ámbitos de día y noche. Los salones y cocinas, se disponen de este modo en la orientación sur conectados directamente a las terrazas, mientras que al norte y con un control más reducido  en sus huecos en fachada,  el área de dormitorios. Espacios ininterrumpidos y líneas rectas para aumentar la sensación de amplitud en toda la vivienda y facilitar la circulación, todo ello con una combinación de materiales orgánicos, como la piedra y la madera, que produce un efecto cálido y confortable.

El juego producido en su cerramiento a través de los amplios ventanales de vidrio y los distintos acabados de prefabricado de hormigón que se pautan vertical u horizontalmente dan, en definitiva, el ritmo, componiendo ordenadamente cada una de sus estancias.